lunes, 2 de julio de 2012

CIUDAD GUAYANA: LA HISTORIA DE LA CIUDAD A TRAVÉS DE LAS HISTORIAS DE VIDA


CIUDAD GUAYANA: LA HISTORIA DE LA CIUDAD A TRAVÉS DE LAS HISTORIAS DE VIDA
David Hernández Oduber

“Eso que dicen que la CVG hizo a Ciudad Guayana...No es verdad. Ya cuando vino Rómulo a poner la primera piedra pa'cer Ciudad Guayana, en Manoa. Bueno, ya yo estaba trabajando en la turbina 5 y la 6 con los alemanes, en Macagua. Cuando vino Rómulo a poner laprimera piedra ahí. Ahí en Manoa habían como 3 o 4 ranchos de una gente que tenían ganao y burros ahí...”

Esto me lo decía en el 95 José Fernández, ex obrero de Sidor, que vive en 11 de abril, en su lenguaje desmitizador y desvelador de las verdades contadas en la otra historia.
El tejido de las historias personales es hija, sustancia y motor de la historia de nuestras ciudades. El tejido de ellas hace parte de la construcción de Ciudad Guayana, al mismo tiempo que exhibe las interinfluencias del conjunto de la nación venezolana en la gestación de la ciudad de hoy.

Desde Puerto de Tablas a San Félix, dice la Sra. Carmen Ascanio de Barceló, que su mamá le contaba que así se llamaba a fines del siglo XIX, donde atracaban lanchas y después vapores a inicios del siglo XX. Nos muestran estas historias la evolución de la ciudad, la expresión de la Sra. Carmen, hija de los años 20 de San Félix:

Citaré algunos de sus textos:

“En aquella época: Los pobres no pasaban hambre… Mi papá tenía un conuco por donde llaman hoy Las Batallas, por esos lados antes lo llamaban Loma Colorá y más allaíta quedaba otro sitio que llamaban Altamira. El trabajó siempre su conuco y sus 4 vacas. Nosotros éramos pobres, pero los pobres en esa época no pasaban hambre, casi todos tenían sus 4 vacas o su conuco.

Todo se producía en las casas…

Los pobres comíamos pescado, cochino, carne de cacería: chiqüire, váquiro, danto, iguana, terecay, morrocoy... y todos los vegetales que producía el conuco: Yuca, auyama, batata, arroz, caraota... con aliño sembrado en las casas. Lo único que se compraba era pimienta cebolla, ajo, sal, harina de trigo y papelón. Todo lo demás se producía en las casas. Se comía pasta, pero no como ahora, que es a cada rato. No, en mi casa se hacían pastas para Semana Santa, que quedaba como tallarín.

Uno no era pobre de necesidad, sino pobre de comodidad…

El Sr. José Ruiz tenía su ganado al final de la calle Piar. Todos tenían sus vacas en el monte; pero cuando parían las traían para su casa.

En mi casa para el 24 de Diciembre mataban una res y un cochino y para el 31 otro cochino, porque todo el mundo tenía. Y la mayo parte de la carne se repartía con los vecinos. Uno no era pobre de necesidad, sino pobre de comodidad. Los que no tenían conuco compraban a los otros. Yo digo, tanto que sufría mi papá para agarrar un bolívar; ahora los muchachos no cogen un bolívar, los botan... Había muchísima comida, pero nada más.” “Para Semana Santa llegaban las lanchas cargaítas de tortugas y huevos, que decían que las traían de Apure.”

Y los juegos, y la escuela, y los vapores y la odisea de las idas a Ciudad Bolívar…

Esa frase;“Aquí no había pobres de necesidad, sino pobres de comodidad”, refleja la consciencia de quien viene de la sociedad de los valores de uso, a la sociedad donde prevalecen los valores de cambio.

¿Como fue ese paso de ese estilo de sociedad primitiva a la construcción de la ciudad que conocemos? ¿Cómo ese pueblo semirural se transformó en una ciudad basada en una economía de mercado, con unas relaciones de producción capitalista, en pugna constante entre la ciudad moderna emergente y la cultura no moderna de las mayorías que la constituimos? ¿Cómo nos transformamos en una ciudad cosmopolita, multiétnica y pluricultural bajo la hegemonía de una cultura y un modelo de vida?

Encontramos ya en los inicios de los años 40, cuando San Félix no tenia mucho más de  400 habitantes, que empiezan a moverse comunicaciones con gente de los pueblos del Delta, Santa Catalina, Piacoa y El Callao de la existencia de hierro y el interés en la explotación de estas minas ubicadas en El Pao. Se habla de que comenzarán las mensuras y así se profundiza la corriente migratoria de los que vendrán a ser los pioneros de la explotación del Hierro con la Iron Mines. Los fundadores de Palúa, La Laja, Sierra Caroní (antes Sierra Maestra), Pozo Verde, el Pao, Campo Florero, La vía del Ferrocarril, el Puerto… Posteriormente vendrán de Monagas, Anzoátegui y Sucre, sobre todo después de la formación de Puerto Hierro cerca de Güiria como salida de los embarques de hierro hacia USA. (Se comentaba que la gente de Bolívar no quería trabajar en la industria, que lo de ellos era la minería de oro y de diamantes y por eso tenían que venir de otros estados). Hasta los años 50 se vive un clima de incesante construcción, explotación mineral.

Empieza así, a tomar cuerpo la economía de enclave:

“Todas las máquinas, los rieles, las locomotoras, los camiones, todo venía de afuera y se bajaba aquí en Palúa en la grúa que habíamos montado…”

“Era el 5 de noviembre del 47, cuando empezó el comisare. Lo traían todo de fuera, americano, enlatados, carne de buey de Argentina...

Vendían de todo.” (Marcos).

Todo lo que representa progreso y modernidad viene. Y eso es un elemento enajenante que se mostrará en el lenguaje de los que cuentan sus historias.

En general, todo lo que representa progreso viene: "la compañía..., los carros..., el comisare... la linea roja...los barcos...los enlatados..." Y realmente venía...

¿Es que esta manera de asumir la vida y su historia se debe a que viene de una relación muy estrecha con la naturaleza, donde los fenómenos acaecen; la lluvia, el paludismo, la creciente, la plaga... y así para él, continúan acaeciendo los fenómenos,  aunque ya dependen más de la voluntad de los hombres; pero el los sigue percibiendo como aconteceres. Y así como la cosecha que se perdía y el viaje que se caía..., se siguen cayendo la huelga, los planes, las reuniones....?

Y en los años 50 ya se exporta el hierro, ya viene la Orinoco Iron, que se sitúa en Puerto. Ordaz y va creciendo la ciudad en torno a estos dos ejes norteamericanos enclavados en la Ciudad
Después vamos viendo como los hechos que los narradores protagonizan: La invasión, la construcción del rancho, hasta las turbinas de Macagua empiezan a tener un sujeto donde él protagoniza. Es este el cambio cultural; pero al mismo tiempo la diferencia queda clara entre la ciudad, el barrio que hicimos (San Félix) y la ciudad que hicieron las empresas constructoras, los urbanistas, los enviados de Massachussets…..Y esta diferencia hoy se ve, se siente, se vive.

Después viene la construcción real de presencia de Estado, de institucionalidad pública, la creación del Municipio en la Ley y de allí a la existencia real del Municipio ha sido una lucha de años que vienen a concretarse apenas hace unos 25 años. Que diga Clemente el
Municipio de chatarra, cuadernitos y hojas sueltas botadas por los rincones que encontró cuando su primera elección.

Mientras tanto el Estado en esta ciudad fue la CVG quien tuvo que asumir los planes, desarrollo y tareas de la gestión pública estatal; pero imbuida en una visión neocolonial industrialista explotadora y exportadora de las materias primas con empresas básicas estatales después de los 70; pero controladas en sus insumos, en sus máquinas, en su comercialización, en sus visiones gerenciales, por el capital trasnacional, que en la realidad actuaba bajo dichos intereses, cuando había que comprar o vender, estatizar o privatizar. Esa lucha por la soberanía llega hasta hoy y el 90% de los conflictos y centimetraje de la prensa sobre estas empresas, no es más que la expresión de los diversos intereses enfrentados en la lucha por la soberanía y la búsqueda de un modelo de desarrollo distinto al que dio origen a estas empresas y a esta ciudad..

Fruto de esa historia tenemos una ciudad sin transporte público, sin agua, con una infraestructura eléctrica sobrepasada. Sin teatros, sin lugares de encuentro y recreación. Las taguaras y licorerías siguen llenas a la salida del trabajo. A veces decimos en broma en mi barrio, en la 45, menos mal que la luz se va frecuentemente, porque así puede llegar el agua en un chorrito para todos, porque cuando hay luz las bombitas chupadoras dejan a la mayoría, los que no tienen las bombitas, sin agua. En el fondo fue una ciudad construida porque no había otro remedio si querían que los trabajadores fueran a trabajar a las industrias. Y esa visión industrialista marcó hasta hoy las políticas, orientaciones y prioridades de la ciudad.
La frase “Hemos vivido de espaldas al río”, que no es mía sino de Clemente Escotto, el alcalde, compañero de muchas luchas en la construcción de esta ciudad en los últimos 35 años, muestra en el fondo, como la visión industrialista de fornecedor de materias primas para la exportación arrasó con múltiples posibilidades de desarrollo alternas, Estas vidas nos enseñan que las relaciones de producción impuestas por una sociedad industrial de capitalismo de Estado, anidada, incubada y controlada por el capital trasnacional, para concretarse efectivamente, ha tenido que enfrentarse y continúa enfrentándose a una cultura que marca las relaciones sociales de las mayorías. Esta cultura no proviene de una sociedad industrial moderna, sino que por el contrario significa un proceso de resistencia, de asimilación, de huida al conflicto y de conflictos permanentes soterrados. Una manera de ser que, dominada y sometida por la cultura del poder, ha resistido, a través de la simulación, en medio de una esquizofrenia cultural, cuando ha tenido que vivir su cultura al margen de la visibilidad de la “cultura” oficial. Un conflicto soterrado que se manifiesta en la primera huelga del Pao en el año 50 y hace explosión manifiesta en la confrontación de clases, en la última gran huelga de Ciudad Guayana, la Huelga de los 514 en el año 1971, con todas sus manipulaciones; pero que muestra el carácter del conflicto de clases en el marco simultáneo de una confrontación cultural.

Quisiera traerles aquí la reacción de uno de los botados en esa huelga, con sus palabras textuales, con toda su fuerza, que a veces no es posible que resuene en estos escenarios, donde la cultura oficial considera ese lenguaje vulgar. Se trata de de  Rubén Villarroel, ex trabajador de Fábrica de Tubos, uno de los luchadores y de los 514 botados: “Yo no busqué más trabajo en empresas, porque no me gustó... Yo nunca me adapté a eso...Hay gente que se adapta a esa vaina, yo no...Uno acostumbra'o a vivir libre en el campo y venir a esa prisión... Al principio no oía un coño...puro ruido...Después es que uno se va acostumbrando...Al principio hablaba por señas. Después es que uno va entendiendo...Las rumas de tubos, estaban acuñadas apenitas... Temblaba al ver cada accidente, cuando se corrían esas rumas... Menos mal que me botaron, en gracia e' Dios...Sino ya estuviera muerto...Yo salí to'escoñeta'o, lleno de gases... Me mandaban a una clínica...Comía muy tarde y poco...No entiendo, por qué unos andaban arrechisimos porque los habían bota'o...Yo no...Y otros más arrechos to'avia volvieron a meterse en empresas... Uno con salu', no se muere de'ambre. Uno lo que necesita es salu' y en esas empresas lo que uno pierde es la salu'...Al final se muere de accidente o de'ambre porque queda sin trabajo y sin salu'...” Manifestación de raíces profundas de una concepción de la vida, vigente en la confrontación permanente, que ha sido motor de la construcción de esta ciudad. Expresión de alguien que optó por salir de esa nueva cultura industrial y de relaciones de dominación, en contraste de los que
“volvieron a meterse en empresas...”, donde reconoce que “Hay gente que se adapta a esa vaina…” Claras expresiones de la resistencia y la adaptación. Proceso colectivo de masas vivido en la construcción de esta Ciudad

En el entretejido de estas historias podemos reconocer la construcción de San Félix, desde El Puerto de Tablas hasta la ciudad ideada en Massachussets, que configuró la “planificada Puerto Ordaz”, hoy rodeada por los amplios círculos de resistencia de las mayorías excluidas de la sociedad industrial y la continua confrontación y diferencia con la ciudad de las masas no modernas.

La influencia de la historia nacional en la construcción del movimiento obrero y de la sociedad de Ciudad Guayana se expresa en las historias de los que venidos de otras historias: los petroleros, la lucha contra la dictadura…, aportan su experiencia asimilada para la construcción de los partidos y del movimiento sindical que tenemos hoy, con sus importantes luchas y su posterior corporativización, la impronta partidista y su segregación  y aislamiento de los intereses de las mayorías, que terminan usufructuando lo que corresponde a todos los venezolanos. Muchas veces en función de una visión de Justicia Social que asume la labor de los trabajadores de la industria básica como más y mejor trabajo que el que realiza la mayoría de los ciudadanos.

La sociedad de clanes matricentrados (1)  de familias amplias, característico de la formación de la mayoría de la sociedad venezolana, se rompe con la industrialización, la emigración; pero esa es su matriz de formación de sociedad, las relaciones personales de confianza y “familiaridad” marcan su manera de construirse como colectivos sociales, y ya, fuera del círculo familiar original se reconstruye la matriz de relación con los “paisanos”, “los compadres”, “los del mismo curso”, “los de la cuadrilla”. Importante cuestión para el enfoque de la corrupción desde el punto de vista moderno y desde el punto de vista de las masas no modernas. En un lado ponemos las palabras: nepotismo, mafia, tráfico de influencias y en el otro existe: “el que le pega a su familia se arruina”.

Estas rupturas y rehechuras familiares y clánicas tiene hoy mucho que ver con la violencia de nuestra ciudad, con su inseguridad, El quiebre de la familia amplia quebró los valores tradicionales del venezolano y acabó con el control social familiar, en medio de la Venezuela Saudita de los 70, el dinero fácil y el consumismo exacerbado de la élite y la crisis posterior al viernes negro donde se fue acabando el dinero fácil y la madre tuvo que salir a trabajar y los hijos crecieron como pudieron y sin control social, (que no es policía y represión), el dinero fácil sólo podía estar en la delincuencia, la de cuello blanco y la de la calle. Ojo, que no es menos violenta la delincuencia de los negociados en el poder económico y político, que la que aparece todos los días en las páginas escandalosas de la prensa, donde muchas veces la primera, la delincuencia de cuello blanco, es causante de la segunda.

Nos muestran estas historias que las causas de la exclusión, no es sólo la contradicción central objetiva del capitalismo: capital vs. trabajo, sino que la cultura del sujeto social imprime en el carácter de esa confrontación una huella indeleble, irresoluble con el simple paso de 2 o 3 generaciones. Que no es solo un problema ideológico, de saber y reconocer las raíces y manifestaciones de la explotación capitalista y el saber ¿qué hacer? para enfrentarla, sino que supone un proceso de reconstrucción de la sociedad, reinventar la industria, producción y organización social más cercana al proceso de construcción cultural de nuestro pueblo, sólo así puede ser esta sociedad democrática.

Esta historia elaborada en base a estas vidas contadas es comunicación de saberes, para entendernos como sociedad, con visiones de historia y pueblo diferentes, para entendernos como sujeto histórico de una revolución posible, que no puede pasar por las visiones de revoluciones modernas de sociedades industriales y patriarcales, aunque de esos saberes también tengamos que aprender, para enfrentar la hegemonía global económico-política-cultural.

Continuar la búsqueda de las nuevas improntas de los años, 80 y 90, y también las del proceso revolucionario que vivimos, en la manera de ser nuestra ciudad, es un reto permanente para los que pugnamos por la transformación de nuestra sociedad.

Esta historia de la Ciudad es un desafío para nosotros hoy.

En el Proceso Bolivariano, del cual ya tenemos 7 años en el gobierno, hemos seguido construyendo la ciudad.

1- Primero hemos tenido la inercia del modelo establecido, la visión desarrollista, industrialista exportadora, ante la que ha habido una lucha planteada. En los inicios de este proceso se planteó “la descevegización de la CVG”, esta frase también es de Clemente, posteriormente se retornó a tratar de hacer eficiente el viejo modelo. Con el Planteamiento del Presidente de la República, sobre el desarrollo endógeno, las políticas sobre el gran salto adelante y las impulsadas por el Ministro Víctor Alvarez sobre la reinvención de la
CVG se nos coloca en el camino de discusión efectiva. Es la discusión sobre el modelo de desarrollo, el modo y las relaciones de producción, la diversificación de nuestras áreas de producción y de incremento del trabajo productivo. Supone interrogarnos sobre el vivir de “espaldas al río” y el desarrollo del turismo. Recuperar la laguna de Las Delicias. Transformar las playas del Caroní en áreas recreativas, La industria hotelera, y de servicios. La industria pesquera, río arriba de las industrias. El desarrollo agrícola y agroindustrial de su entorno, el autoabastecimiento y la seguridad alimentaria. (Esta ciudad colapsa si se trancan los puentes una semana).

2- Supone también los desarrollos aguas abajo, la manufactura. Esta Ciudad no soporta una industria básica transformadora de materias primas más. La contaminación y la destrucción del ambiente nos cercan. Por eso es la hora de la desconcentración de la población de esta ciudad. Por eso las ciudades del acero, del aluminio, de la madera pueden ayudar a eso, pero aprendiendo de la lección de la Historia de Ciudad Guayana. ¿Cómo no repetir esta historia? ¿Cómo los habitantes de esas nuevas ciudades serán sujetos capaces de construir ciudades humanas, no enajenadas por la producción y el productivismo?

3- Supone pagar la deuda social con toda la ciudad. Las empresas que fueron aras de sacrificio para la vida de estas generaciones debe revertir a la ciudad la vida colectiva, deben apoyar a la desprivatización de la ciudad. Hoy por hoy las empresas básicas son las grandes privatizadoras de la vida de esta ciudad. El transporte es privado para las empresas y priva a la ciudad de un transporte público. La salud, los HCM privatizan la salud en vez de inversión en el sistema público. Las cláusulas contractuales de apoyo educativo ha fortalecido la industria privada de la educación en prejuicio del sistema público. La élite de los trabajadores de estas empresas alimenta los diversos “macros” que surgen en la ciudad, que privatizan y elitizan cada vez más el consumo, generando una especulación e inflación insoportable para las mayorías.

4- Con el proceso de cambio habido desde el 98 se ha incremento la participación popular, con una diferencia, que la organización y grupos populares reivindicativos o de propuesta social y cultural que se formaron hasta entonces estaban marcados por la autonomía o la partidización con gran influencia del voluntariado y de la militancia. Eso daba pie a una importante lucha por la autonomía. Ahora la movilización y organización popular es dirigida desde el Estado, a través de diversas instancias de gobierno, donde se entrecruzan múltiples intereses y visiones que a la larga van llevando a los grupos surgidos bajo estas direcciones a diversas confrontaciones, que por un lado generan ingobernabilidad en la ciudad y por otro lado engendran escepticismo en la población. El debate a fondo sobre una visión compartida de ciudad a construir se hace más urgente que nunca.

La construcción de la Ciudad hoy está desafiada en el proceso revolucionario que vivimos, la búsqueda de la mayor suma de felicidad posible para todos es un reto permanente para los que pugnamos por la transformación de nuestra sociedad. Pero la mayor suma de felicidad, además de la satisfacción de necesidades básicas tiene consigo un alto grado de subjetividad, que implica ¿qué es ser feliz para las mayorías? Y este es el núcleo de la cultura de un pueblo. Y esto hay que investigarlo con ese pueblo. Esto nos lleva necesariamente a confrontar el concepto de calidad de vida, donde normalmente entra la posesión privada de muchos aparatos y artefactos y niveles de consumo diverso, confrontarlo con lo que es vida de calidad que va mucho más allá del tener cosas en la cultura de las mayorías.  Y responder a las mayorías es la única manera de que esta ciudad pueda serlo para todos.

(1)(Véase A. MORENO OLMEDO. “El aro y la trama, episteme, modernidad y pueblo”. 2ª Edición, Octubre 1995. Centro de Investigaciones Populares. (CIP) Caracas-Venezuela.)

David.Hernandez@cvg.com

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